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  Uso de inhaladores  

Los inhaladores son pequeños dispositivos que liberan medicación para ser inhalada. Son fácilmente transportables, lo que permite que el paciente pueda llevarlos siempre consigo por si tiene una crisis. Al administrarse la medicación a nivel local en el pulmón tiene menos efectos secundarios que cuando se administra por vía oral (por ejemplo: comprimidos…). La técnica de uso de inhaladores precisa adquirir el entrenamiento y la habilidad necesaria para que el medicamento llegue en cantidad suficiente a los bronquios. Es decir, para que sea útil se necesita que la persona que utiliza el inhalador lo sepa emplear muy bien.

Hay diferentes tipos de inhaladores:

  • Inhaladores presurizados:
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Están compuestos por un cartucho metálico que contiene la medicación disuelta en un gas. Al apretar el cartucho la medicación sale con el gas por una boquilla de plástico. La inspiración ha de ser simultánea a la pulsación del cartucho. Para facilitar su uso se utilizan cámaras espaciadoras. Son dispositivos de metal o plástico en los que se descarga el inhalador para posteriormente inhalar su contenido. Algunos dispositivos se disparan automáticamente al inspirar, por lo que su uso es más sencillo (Autohaler® y Easybreath®).
  • Inhaladores de polvo seco:
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El medicamento va disuelto en un polvo muy fino que se obtiene al inspirar. Son más modernos y fáciles de utilizar. Además el depósito de fármaco en el pulmón es mayor que con los presurizados. Hay monodosis (Aerolizer® y Handihaler®) y multidosis (Accuhaler®, Turbuhaler® y Novolizer®).

     
 
     
Test ACT: permite tener un conocimiento del nivel de control del asma en pacientes mayores de 12 años de edad mediante cinco sencillas preguntas.

Día Mundial Asma
   
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