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  Cuidados  

Los tres pilares fundamentales del tratamiento del asma serán:
  1. Educar al paciente y a su familia.

    No hay nada más importante que la educación. Debe enseñar a su hijo todo lo que pueda sobre el asma. Igualmente informe a los encargados de la guardería, maestros, enfermeras, escolares, niñeras y entrenadores acerca del problema de salud de su hijo.

    Es importante que el niño entienda la importancia de sus medicamentos y que los utilice de acuerdo con las recomendaciones del médico. Mientras más sepan sobre el asma los que están involucrados en el bienestar de su hijo, más fácil será controlar esta enfermedad tanto en el día a día como en las emergencias. NUNCA debe tener temor a hacer preguntas.

    Los padres deben procurar no sobreproteger a sus hijos asmáticos. Si lo hacen, podrían generar conflictos en las relaciones interpersonales con el resto de los niños. El paciente asmático debe ser tratado de una manera normal y hacerlo tomar conciencia de su enfermedad, con el fin de que sea responsable con las indicaciones de su tratamiento.

    No se debe permitir que el niño asmático manipule a los integrantes de la familia respaldándose en su enfermedad. Permita que su hijo participe lo más posible en el trabajo escolar habitual, los deportes y otras actividades de ocio, y anímele a explorar nuevas áreas de interés. Informe a su hijo sobre su enfermedad de forma natural para que conozca como controlarla. No le trate de forma diferente porque sufra asma y no le consienta conductas inaceptables.

  2. Realizar medidas de control de los factores que empeoran el asma.

    Como en toda enfermedad, la prevención es la palabra clave. Es importante evitar los desencadenantes (si se conocen) de las crisis.

    En casa hay algunos consejos generales que nos pueden ayudar a mantener el ambiente libre de desencadenantes:

    • Cubra los colchones, almohadas y plataformas con forros a prueba de polvo y coloque cinta adhesiva sobre el cierre.

    • Lave la ropa de cama del niño todas las semanas en agua caliente, quite las alfombras y cortinas (especialmente del dormitorio), use un paño húmedo para limpiar el polvo, abra las ventanas al limpiar.

    • Evite limpiadores en spray o aerosol.

    • Mantenga al niño alejado cuando se pase la aspiradora o haya pintura fresca, disolventes, ambientadores o perfume.

    • Utilice un deshumidificador para reducir los ácaros y el moho (no utilice humidificadores).

    • Evite fumar y quemar leña.

  3. Utilización de los fármacos adecuados.

    ¿Tiene asma?

    Es muy importante tomar la medicación que controla la enfermedad para prevenir la aparición de síntomas de forma correcta y reconocer los síntomas de una crisis en cuanto aparezcan, para poder así iniciar el tratamiento de dicha crisis de forma inmediata. Para ello es bastante útil llevar un “diario del asma”, es decir, un control por escrito de la evolución de los síntomas.
    El tratamiento del asma se establece en función de su gravedad. La clasificación más utilizada es:



    El manejo farmacológico del paciente asmático se realiza mediante dos tipos de fármacos, tanto en pediatría como en personas adultas:

    • Los de rescate: son aquellos que se administran para aliviar los síntomas agudos (broncoconstricción). Son los broncodilatadores de acción corta.

    • Los de mantenimiento (tratamientos de base): aquellos que se administran diariamente, a largo plazo, para alcanzar y mantener el control del asma. Son los glucocorticoides inhalados (GCI) y sistémicos, los antagonistas de los receptores de los leucotrienos (ARL) y los Broncodilatadores de acción prolongada (BAAP).
     
Test ACT: permite tener un conocimiento del nivel de control del asma en pacientes mayores de 12 años de edad mediante cinco sencillas preguntas.

Día Mundial Asma
   
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